jueves, 22 de mayo de 2014

Al apagarse la luz


No tengo rostro que mostrar, ni nombre trazado tras un punto y seguido, no deseo poseer ninguna de estas dos aristas de cinco silabas.

Colecciono preguntas que dejo prendidas, como insectos, en la arena cansada de un reloj pero no deseo saber respuestas ni lo que ocultan las puertas cerradas ni si hay fatiga tras el viajero. No busco respuestas, no deseo encontrar palabras hacia mis palabras ni saborear un caramelo de menta para calmar el hambre de la edad.

No he tenido tiempo de encontrar embalajes para los recuerdos que no codicié, nunca creí que fueran necesarios para caminar sobre el pavimento que no acierta a disimular tus pasos.

Se que alguna vez intente besar - no se si besarte - no se si tan siquiera de mis labios salieron hacia ti algo mas que palabras o preguntas de esas que tapizan, los primeros días, las pausas que saben a pliegues, a monologo impreciso a álbum de fotos vacío.

- Recuerdo una madrugada al azar…otro otoño, tu seno febril, la propuesta de mis labios. La sombra sobre la voz. Nuestros sexos. Tú. –

No se si el tiempo es de ayer, si la luz de golpe atravesara el cristal, si en el hueco entre dos palabras hay calor o frío; será por que no tengo rostro ni nombre impuesto, será por que existir es solo esperar a que la rueca guarde silencio mientras respiramos sobre esas preguntas que tienen sabor a cicuta.

- La propuesta de tu seno. Mis labios febriles. El arcano letargo de estos días-

Cuidaré la posesión, sin ruido, de todas las sombras que tallan aristas en tu desnudez, que dejan un extraño gusto cuando nada queda al apagarse la luz.

Ambos sin rostro, ambos sin nombre, siendo parte de ese deseo indescifrable.

(Fotografía y texto de Jaime V.)

sábado, 10 de mayo de 2014

Errantes


La lejanía es un camino
que cortejan tus sombras.

Y después, salobre la arcilla, habré de volver.

Luego de llegar habré de volver
porque el camino nos encuentra,
porque el camino nos separa:

desde mi ayer,
desde tu mañana,

hasta ese después sin dueño
que nos hará, sobre el camino,

errantes.

(fotografía y texto de Jaime V.)

sábado, 3 de mayo de 2014

De tu sed


De antemano se:

podrías ser agua,
el rumor de los telares,
el contorno que fluye al trasluz;
podrías ser dios,
o su arcilla.

De antemano se.

Podrías ser la geografía de los ayeres
quien te otorgara el favor de la crisálida.
Podría acuñar tu desnudez a mi capricho,
donde las máculas de la memoria
no sean coartada para el encanecido olvido.

Pero huyes

y desearía narrarte a los demás
para ser, más tarde,
ese manantial
que aguarda el invierno de tu sed.

(fotografía y texto de Jaime V.)