jueves, 31 de julio de 2014

A ciegas


Recuerdo que fui,
una vez,
cazador de albatros

y tú:

el pudor incierto de una cita a ciegas,
el himen prestado. El sustento furtivo.

Recuerdo que devoramos nuestras heridas,
el sabor de tu cintura desbordada,
el genital destino de la tierra estéril.
Recuerdo el color de tu lengua, precisa,
el deseo despoblado de razones

y tú:

el nombre, fingido, desbordando mi sexo.

(fotografía y texto de Jaime V.)

martes, 22 de julio de 2014

Hiedra


La tarde es una herida,
que arde,
mientras madura la arcilla
en la danza de tus manos.

Pero ya no habitas el dominio de las sombras.

Se, que desnuda, eres hiedra
que derrota la alambrada.

(fotografía y texto de Jaime V.)

domingo, 13 de julio de 2014

Derrota


Apenas:
agua – delirio –

Sobre las manos:
viento – azogue -

Y habitando tu ausencia :
esa palabra que pugna
por nacer a media tarde,
cuando soñar la vida
es dar la espalda
a ese horizonte
que nos derrota.

(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 3 de julio de 2014

Después de tu lluvia


¿Dónde ir después de tu lluvia? ¿Será refugio el talud?

¿Como huir de esas manos, desconocidas,
que humedecen los labios agotados?
¿Cómo huir de las palabras rescatadas de entre
la ropa planchada con el calor de tu cuerpo?
¿Cómo huir de los compromisos desgastados
que envidian el sucio tacto del barro?
¿Cómo huir de la espera necesaria,
de la servidumbre desordenada de la mentira?
¿Cómo huir del inquietante perfume de quien
acude a la vida con los ojos cerrados?

¿Dónde ir después de tu lluvia? ¿Será morada la dureza de la roca?

¿Cómo huir cuando nos alcanza la ventisca
como el final de una carta escrita en invierno?
¿Cómo huir del beso aniquilado por el pánico
que se adueña de la empuñadura del alma?
¿Cómo huir del diluvio que amaina
antes de alcanzarla opulencia de las hierba?
¿Cómo huir de la oruga que, prematura, envejece
sin conocer la verdad encarnizada de la seda?
¿Cómo huir de los fragmentos, callados,
que se guarnecen en tu soledad insaciable?

¿Dónde ir después de tu lluvia?

Después de tu lluvia solo recuerdo huir
de la indulgencia que perdona
la ceguera de la estatua.

Después de tu lluvia solo recuerdo errar,
siempre errar, junto a las palabras que siembran ortigas
entre las sombras hambrientas del desván.

(fotografía y texto de Jaime V.)