domingo, 26 de abril de 2015

La lluvia oculta


Esta ahí; a la misma distancia de mi mano que de la tuya, cerca de lo que fue vivido, cerca de aquellos instantes que temen llegar, cerca de los sueños paridos fuera de las alcobas, cerca de esa papelera hambrienta que desprecia el cerrojo, cerca de las vías amnésicas que a ningún lugar conducen, cerca de ese trébol de siete hojas que desafía con su arrogancia las leyes de la probabilidad.

Si, esta ahí y en otros lugares que no recuerdo, que no conozco ni tan siquiera de oídas.

Y en ocasiones esa lluvia, su lluvia, me encuentra.

Porque la lluvia oculta no tiene dueño, no pertenecen a nadie, no sabe de fronteras impasibles, de direcciones comprometidas con rosas de los vientos o veletas indecisas que apuntan sin disparar.

La lluvia oculta es agua humilde donde intentar descubrir el camino delgado que aun nos resta, que nos hace serviles de la madera del árbol ,del ciego deseo por la manzana ,de la huida pausada del caracol…antes…solo un instante antes de ser arrastrados, antes de ser alimento en la noche arcana.

La lluvia oculta es agua que sabe del miedo y de sus laberintos, de la impaciencia que trastorna el reflejo del cristal, del calor que hace abandonar el confort del enroque y caminar entre el insomnio y la esperanza, entre los silencios de pizarra y las palabras agarrotadas en una despedida.

La lluvia oculta es agua que despoja de su clandestinidad a esas sombras que roban la libertad de las fachadas, que golpea incansable las voces que se refugian en la memoria castrando recuerdos, señalando los espacios contiguos donde los llantos se cambiaran por aceite y pan.

La lluvia oculta es agua donde dejar morir la locura que ensucia las manos, en un ¿vano? intento de ahogar la fatiga que dibuja el contorno de las ventanas que aun aguardan la sangre de una hiedra fatigada.

La lluvia oculta es agua donde naufragan titubeantes medusas de papel charol, guantes impares, paraguas que dormitan olvidados, cartones con gangrena que acunan versos mutilados, monedas de cobre que nunca serán tributo o precio de nada.

La lluvia oculta es agua donde se refugian las aceras para intentar huir de prisas y roces ladinos, de ladridos deshabitados, de las huellas que jadean mientras se avecinan los dolores del parto.

La lluvia oculta solo es esa agua que al final será derrotada, digerida por la ciudad, por el vértigo del alquitrán, por el reptil que alimenta la voz del visionario, por la insoportable arrogancia de la muchedumbre.

Antes o después quedaran atrás esas mañanas que, cerradas a la espera de un paisaje, se despiertan por la llamada en los cristales de una lluvia oculta en un momento de esperanza; de una lluvia que derrotara la pasión suicida de continuar caminando sobre unas huellas que nunca entendí como mías.

Y nada…y nadie…restañara las heridas que se sienten a salvo bajo la lluvia oculta.

(fotografía y texto de Jaime V.)

miércoles, 22 de abril de 2015

Apenas


Apenas
agua – temblor –
la orfandad de una caricia – la espera -

Y dormida, sobre la hoja desnuda,
esa palabra que pugna por nacer
a media tarde,
cuando soñar la vida
es dar la espalda
al horizonte
que nos derrota.

(fotografía y texto de Jaime V.)

sábado, 11 de abril de 2015

Y regresar


En la cadencia del verso
en el tacto esquivo que fue besana :

ahí, redimir

el deseo inconfesable de la flor y de su fruto,
la mansedumbre que otorga el olvido

y regresar :

a ti o a Dios.

(Fotografía y texto de Jaime V.)