domingo, 19 de junio de 2016

Mi querida Nur

Mi querida Nur.

¿Que tal estáis?

Espero que al recibo de esta carta os encontréis bien, Enrique y yo estamos bien gracias a...


-”Desde luego no gracias a Enrique”-

Dejo mi pluma Cross en la mesilla. La puerta del armario, indiscretamente abierta, deja ver algunos de mis vestidos que cuelgan en sus perchas. Son ...son...

-”¿Como he sido capaz de ponerme alguna vez ese horrible traje verde o el gris o el azul?”-

Hago caso omiso a la sensación de frescor que recorre mi piel y permanezco, desnuda, tumbada boca arriba sobre la cama. Deberíamos ser capaces de colgar algunos sentimientos en las perchas de un armario, cerrar su puerta y tirar la llave lejos, muy lejos.

El balcón , abierto , permite que la luz de la mañana me inunde.

-”Si alguien me viera así, a mi, a la mujer de Don Enrique, a la esposa del médico estirao”-

Mi estúpida osadía me hace enrojecer, seguro que a Nur le hubiera importado un comino que la vieran desnuda, Nur no era una mojigata ni una melindrosa , luego cambió solo para ser feliz.

Miro el folio que aguarda junto a la pluma, no se que decir , no se que escribir, hace tanto tiempo que nada se de mi amiga y supongo que ella tampoco sabe de mi. Me tapo con la sabana hasta el cuello. Quería hablar a Nur de, de mi vida, del dolor , de la alegría, quería escribir , hoy , a Nur. Solo tendría que levantar el teléfono y marcar 980...pero no deseaba hablar con Nur , deseaba que Nur leyera mis palabras.

Llevo varios días recordando la última vez que hablamos, fue hace dos años , un trece de mayo, el trece era el número favorito de Nur.


Esa tarde hablamos, disfrazamos recuerdos, pasamos de las risas a los silencios. Eran tan diferentes, siempre lo habían sido. Sin dejar de mirarnos las palabras de Nur tropezaban con las mías y cuando íbamos por la segunda copa Nur apretó mi mano y reveló la razón de nuestra cita.

-”Julia, me caso dentro de quince días”-

Y continuó hablando, hablándome de Pedro, de su granja, de gallinas ponedoras, de los caballos con los que paseaban a la caída de la tarde, del campo, de las cosechas, de Pedro, y una vez más de Pedro, de la casa rural que pensaban abrir, de Pedro y una vez más de Pedro.

Me enseñó su foto , era un hombre de apariencia normal, de rasgos normales, de facciones normales,

-”No te entiendo Nur, hace medio año dejabas a Jacobo con las invitaciones de boda ya encargadas, el piso de Barcelona amueblado y tu traje de novia terminado...a Jacobo , un economista que trabajaba en Construcciones y Contratas pero que bien pudiera haber sido modelo publicitario, a Jacobo por el que todas las amigas del grupo suspirábamos, a Jacobo que...”-
-”Si, Julia, a Jacobo”-


La tarde se despedía de los transeúntes mientras nos reflejábamos en nuestras palabras, mientras nos ocultábamos una vez más en uno de nuestros rincones favoritos de Madrid, el café Volta en la calle Santa Teresa; ahí, alumbradas por la complicidad del local nos diríamos adiós sin saber que nos despedíamos para no vernos más.

Nur sonreía ante mis gestos de estupor, ella , calmada , vestida como nunca solía vestir, me miraba con una dulzura y sonreía sin dejar de asentir.

-”Me...me dices que dentro de un mes te casas por lo civil con un tal Pedro , al que has conocido hace dos meses, en el Ayuntamiento de...de...”-
-”de Ferreruela de Tabara en Zamora; si Julia, me caso con un tal Pedro que nada tiene que ver con vuestro amado, idealizado y distorsionado Jacobo ”-
-”Recuerdo aquellos años, recuerdo...erais la pareja perfecta; Jacobo te adoraba , te respetaba tanto que...”-
-”Tanto que, menos a ti , creo que se follo a todas las del grupo según me confió Patri”-
-”Nunca me gusto Patri, ya sabes lo cizañosa que era y lo colada que estaba por tu novio”-


Nur guardó silencio,me tendió su mano, se miró en mis ojos e hizo como que no escuchaba mis palabras.

-”¿Sabes lo que haces Nur?”-


Nur me tendió su mano, se miró en mis ojos y tuve la sensación de que mi amiga se estaba desprendiendo de todos esos recuerdos que no pueden atravesar la luz del cedazo.

-”En mi mundo no hay nada más cierto, nada más deseado que vivir el resto de mis días junto a Pedro”-
-”¿Pero que te hizo tomar esas dos decisiones tan drásticas, tú nunca habías obrado antes así?”-


Cuantas veces, y más en los últimos días, he recordado aquella conversación con Nur, cuantas veces hubiera deseado no soltar su mano; cuantas veces, y más desde que vivo en Fuentesviejas, hubiera deseado entender mucho antes la respuesta de Nur a mi última pregunta.

Nur era el diminutivo cariñoso con el que todos llamábamos a Nuria.

Nuria era mi mejor amiga, teníamos diez años cuando nos conocimos en el recreo de nuestro primer día de clase en el San Estanislao de Kostka y desde ese mismo instante fuimos uña y carne.

Los compañeros de clase, los amigos y amigas decían de nosotras que, sumando las dos, resultábamos una pues nos complementábamos totalmente; mientras que Nur era bulliciosa yo era tímida , mientras que Nur vestía de forma exagerada y provocativa yo llevaba horquillas en el pelo y un imperdible como mordaza de los botones que podían dejar ver mi escote, mientras que Nur desbordaba carisma yo veía la vida desde el gallinero, mientras que Nur era intuitiva yo necesitaba memorizar mis sueños, mientras que Nur una rompecorazones yo...

Cuando empecé mis estudios de filología inglesa ella se marcho a Chicago para cursar un máster empresarial difícil de pronunciar pero nunca perdimos esa complicidad , esa amistad que no sabe de distancia ni del paso irrefrenables del reloj.

A su regreso, Nur, parecía radiante, teatralmente radiante. Yo sabía que tras esa sonrisa decorativa se ocultaba algo, era tan difícil que nos mintiéramos. Muchas veces nuestros labios se pintan con una sonrisa que cobija , que esconde nudos en la garganta y contraluces en al alma.

Lo sé. Lo he vivido.

Lo vivo.

Cuantas veces, y más en los últimos días, he recordado aquella conversación con Nur, cuantas veces hubiera deseado no soltar su mano. Cuantas veces, y más en los últimos días, hubiera deseado hacer mía la respuesta de Nur a mi última pregunta.

Ahora entiendo a Nur y envidio su valentía.

El techo se me antoja inmenso, se que nada me devolverá el tiempo pasado, el tiempo perdido, algunas personas pueden cambiar otras...otras nunca logran intentan hacerlo. Aparto la sabana y reencuentro mi desnudez, reencuentro junto a mi pluma la desnudez de una hoja que parece aguardarme.

Si, recuerdo cuando Nur me tendió su mano, como se miró en mis ojos, esa la sensación de que mi amiga se estaba desprendiendo de todos los recuerdos que eran cieno en su nuevo camino.

-”En mi mundo no hay nada más cierto, nada más deseado que vivir el resto de mis días junto a Pedro”-
-”¿Pero que te hizo tomar esas dos decisiones tan drásticas, tú nunca habías obrado antes así?”-


Me incorporo, aparto el pelo de mi cara y continuo escribiendo.

...

Mi querida Nur.

¿Que tal estáis?

Espero que al recibo de esta carta os encontréis bien, Enrique y yo estamos bien gracias a...

No, a ti no puedo mentirme, Enrique y yo solo estamos bien cuando su voz forja mis silencios y sus decisiones amargan nuestro futuro.

Hace mes y medio que llegamos al nuevo destino de mi marido, un destino que él y solo él eligió para ambos. El pueblo se llama Fuentesviejas de Almenara.

Nadie ,ni amigos, ni familiares...nadie nos ha visitado, un par de llamadas de lo más protocolarias a Enrique y pare usted de contar. Estamos solos. Estoy sola.

Hace un par de semanas de terminamos nuestra escueta mudanza , aquí entre las paredes de una casa inmensa y, sobreponiéndome a la frustración y a la arrogancia que parece haberse adueñado de mi marido, trato de hacer mio tu temperamento, tu valor, pero no soy capaz.

Hace ya mes y medio que vivimos, que vivo en un pueblo del que conozco unas pocas calles, los pocos comercios que hay y a las pocas personas que, por cortesía, por ansias de cotillear o por motivos más que nada laborales se acercan a nosotros. El silencio se hace dueño de las horas que, Enrique y yo, creemos compartir, que creemos que nos pertenecen. Que engañados estamos. Que solos estamos.

Hace ya mes y medio que me despierto y cierro los ojos, que no hago el amor con mi marido, que no deseo comenzar cada día con una discusión. Estoy muy sola, pero eso se va a acabar.

Hoy , recordándote, hoy reviviendo la última vez que nos vimos he tenido envidia de ti , hoy he decidido dejar de mirar a hurtadillas los posos del desayuno de cada día. Hoy he envidiado, he entendido tu respuesta a mi última pregunta y deseo que nunca , nunca dejes de ser tal y como eres , que nunca pierdas la riqueza que ganaste al renunciar a lo que no tenias.

Un beso muy fuerte de tu amiga que no te olvida.

Julia


...

Busco la cajetilla de tabaco que guardo en mi mesilla. Fuera , en la calle, la mañana se llena de voces, de personas que aún no conozco; lo único que conozco es mi soledad.

Si, recuerdo cuando Nur me tendió su mano.

-”En mi mundo no hay nada más cierto, nada más deseado que vivir el resto de mis días junto a Pedro”-
-”¿Pero que te hizo tomar esas dos decisiones tan drásticas, tú nunca habías obrado antes así?”-


Nur se miró en mis ojos y me respondió entre las sombras rojas del café Volta.

-”Algo sencillo pero de un valor incalculable y es que así suelen ser las cosas sencillas, mientras que Jacobo me hacía llorar, mientras que Jaboco quería más a Jacobo que a mi, Pedro me hace reír y me quiere más que a nadie, más que a nada en el mundo”-

Mi querida Nur que afortunada eres a veces las cosas sencillas son las más difíciles de hallar.


(Fotografías y texto de Jaime V.)