jueves, 11 de diciembre de 2014

Espejismo


Desnudo mis ojos,
y aun así,
todavía estás

y aun así

las miradas te guardan,
las miradas tienen tu forma.

(fotografía y texto de Jaime V.)

viernes, 28 de noviembre de 2014

Las mareas


Resulta perverso el silencio
cuando prolonga la verdad
que nos negamos.

Porque escapamos de la voz inacabada.
Porque habitamos esa cicatriz
que se resiste, insultante, a ser desierto
en el que enterrar las palabras hacinadas.

Ambos sabemos, que a nuestros labios húmedos,
jamás sabrán regresar las mareas.

(fotografía y texto de Jaime V.)

sábado, 22 de noviembre de 2014

Tardías


Para que el cansancio
sea soledad bajo el paraguas
necesito

lluvia

lluvia que arrastre
el oxido de las oraciones,
la escritura ilegible
de las caricias tardías.

(fotografía y texto de Jaime V.)

sábado, 15 de noviembre de 2014

Mi río


Porque el tiempo no avanza
en la flor que se desnuda.

Parado,
estático
miro
…y no te veo.

Horizontes curvos
me alejan;
pero mi río,
mi río,
puede con tu lejanía.

(fotografía y texto de Jaime V.)

miércoles, 5 de noviembre de 2014

La lluvia


Derramado el ayer
la caricia del agua, desvela,
que la soledad es ferrosa.

Húmeda, aun húmeda,
titubea una excusa en nuestras voces.

Después, la noche traerá impuesto
un archipiélago de sombras,
y más allá de nuestro lecho
florecerá amarga, florecerá baldía,

la lluvia.

(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 30 de octubre de 2014

La travesía obligada


Lejanos,
despoblados,
encuentro los senderos
que me recuerdan la fatiga de las cumbres,
el sabor de los labios que se tintan de sed.

El tiempo anega los pasos,
el silencio reposa al final de cada oración
como pulso doloroso que ciega y labra las respuestas.

Lejanos,
despoblados,
encuentro los senderos
entre la urgencia de la sombra que me niegas.

Y de ti:
no sé.

El cansancio de la orquidea aguarda, en vano, al destino.
Recordarte, es,
la travesía obligada.

(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 23 de octubre de 2014

Solo así, renacer.


Renacer
sobre la inquietud del asfalto,
sobre el bagaje de la herida,
en cada hueco que desmorona la cadena.

Renacer
junto al perjurio del juramento en vano,
junto al calostro de los ciclos lunares,
en cada lamento mineral de la inocencia.

Renacer
sin importar el acaso,
el lugar, la febril decepción. Solo así renacer.

Renacer
como agua - solo agua-
entre la intima desnudez de la lluvia.
Solo así renacer de entre esa lluvia sin memoria
hasta , en ti, encallar.

(fotografía y texto de Jaime V.)

viernes, 17 de octubre de 2014

Por encima del ruido


Por encima del ruido
aprenderé a recordar cada uno de tus nombres,
aprenderé a vivir cada uno de esos instantes
que profano el azar creyéndose, impune.

Por encima del ruido
aprenderé a nombrar cada eslabón de la cadena
con el silencio metálico de la voz torturada,
con la suplica desdeñada por el silencio hambriento,
con la huella de la palabra impávida que deja el olvido.

Por encima del ruido
aprenderé a no olvidar las manos inocentes
segadas por el jinete mientras espero
que florezca tu esperanza
entre las alambradas de una tierra sin muros
ni dioses de guano.

(fotografía y texto de Jaime V.)

miércoles, 8 de octubre de 2014

No temo


No temo al olvido :
repentino.
No temo el dolor :
inevitable.
No temo las cenizas
de la escarcha.

Porque el corazón,
que anhela de tu lluvia,
será mi peaje.

(fotografía y texto de Jaime V.)

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Ella


Aguardo a que despierte,
de su herrumbre, la cal.

No hay demora. No hay prisas.
No hay voluntad. No hay razones.

Aguardo a que la luz se dibuje
sobre la vigilia de los muros
y, entonces, el día,

me hablara de tu noche.

(fotografía y texto de Jaime V.)

lunes, 15 de septiembre de 2014

Un nombre


Intimida compartir un silencio
que reclamo como mío.

Intimida deshojar el aire
sin encontrar las huellas
de tu lluvia.

Así

hasta que los labios se venzan,
exhaustos,

por entregarte un nombre.


(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 4 de septiembre de 2014

Espero


Y me parece que llegas.

Escribo:

son tus pasos,
sobre el ritual de la espera,
esos latidos que cercenan
las horas que apenas
son propiedad de los sueños.

Y me parece que llegas.

Y espero.

(fotografía y texto de Jaime V.)

domingo, 24 de agosto de 2014

Tu hoguera


Mis manos recuerdan :
encendidas;
mi boca, recuerda :
inexperta.

Recuerdo la desnudez de tus heridas.
Recuerdo las ortigas de tus venas.

Tu dolor perverso, escondido,
encerrado en las volutas de la greda.
Insomnio de seda y mentira
alumbrando el precio de tu hoguera.

(fotografía y texto de Jaime V.)

viernes, 15 de agosto de 2014

Empapas


Donde aguarda la esperanza
se desnudan las sombras
y la tardanza de las semillas;
pues, tú, empapas de agua mis surcos.

Donde se hacina el légamo
palidece el ropaje del otoño,
y los surcos de mi tierra
quedaran, tras esa última luz,

sedientos de ti.

(fotografía y texto de Jaime V.)

sábado, 9 de agosto de 2014

Huida


A modo de huida
la luna reconoce
el camino, febril, de las hormigas
adentrándose en las promesas del bosque.

A modo de huida
se desmorona el silencio
de una lágrima
entre el vacío de un cielo
sin estrellas.

(fotografía y texto de Jaime V.)

sábado, 2 de agosto de 2014

Marchitas


Agoniza la noche, enraizada,
sobre la orfandad de tu piel.
El tacto acallado de tu lengua
apacigua, uno a uno,
el himen de los sueños no vividos.
Luego, despiadado,
el día traerá esa luz que delata
la soledad genital
de las caricias marchitas.

(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 31 de julio de 2014

A ciegas


Recuerdo que fui,
una vez,
cazador de albatros

y tú:

el pudor incierto de una cita a ciegas,
el himen prestado. El sustento furtivo.

Recuerdo que devoramos nuestras heridas,
el sabor de tu cintura desbordada,
el genital destino de la tierra estéril.
Recuerdo el color de tu lengua, precisa,
el deseo despoblado de razones

y tú:

el nombre, fingido, desbordando mi sexo.

(fotografía y texto de Jaime V.)

martes, 22 de julio de 2014

Hiedra


La tarde es una herida,
que arde,
mientras madura la arcilla
en la danza de tus manos.

Pero ya no habitas el dominio de las sombras.

Se, que desnuda, eres hiedra
que derrota la alambrada.

(fotografía y texto de Jaime V.)

domingo, 13 de julio de 2014

Derrota


Apenas:
agua – delirio –

Sobre las manos:
viento – azogue -

Y habitando tu ausencia :
esa palabra que pugna
por nacer a media tarde,
cuando soñar la vida
es dar la espalda
a ese horizonte
que nos derrota.

(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 3 de julio de 2014

Después de tu lluvia


¿Dónde ir después de tu lluvia? ¿Será refugio el talud?

¿Como huir de esas manos, desconocidas,
que humedecen los labios agotados?
¿Cómo huir de las palabras rescatadas de entre
la ropa planchada con el calor de tu cuerpo?
¿Cómo huir de los compromisos desgastados
que envidian el sucio tacto del barro?
¿Cómo huir de la espera necesaria,
de la servidumbre desordenada de la mentira?
¿Cómo huir del inquietante perfume de quien
acude a la vida con los ojos cerrados?

¿Dónde ir después de tu lluvia? ¿Será morada la dureza de la roca?

¿Cómo huir cuando nos alcanza la ventisca
como el final de una carta escrita en invierno?
¿Cómo huir del beso aniquilado por el pánico
que se adueña de la empuñadura del alma?
¿Cómo huir del diluvio que amaina
antes de alcanzarla opulencia de las hierba?
¿Cómo huir de la oruga que, prematura, envejece
sin conocer la verdad encarnizada de la seda?
¿Cómo huir de los fragmentos, callados,
que se guarnecen en tu soledad insaciable?

¿Dónde ir después de tu lluvia?

Después de tu lluvia solo recuerdo huir
de la indulgencia que perdona
la ceguera de la estatua.

Después de tu lluvia solo recuerdo errar,
siempre errar, junto a las palabras que siembran ortigas
entre las sombras hambrientas del desván.

(fotografía y texto de Jaime V.)

miércoles, 18 de junio de 2014

Pero callamos.


Escucho como tiembla el silencio.
- oscurece la tierra -
Escucho la angustia que oprime las gargantas,
escucho como envejece la inocencia de tus labios,
escucho la orfandad de todo aquello que nunca
jugara en las calles, ni entre el paisaje
atrapado por el lenguaje de los sarmientos.

Escucho rasgarse las cartas
que aun no hemos escrito,
indecisa y nunca suficientemente seca su tinta
- malgastada la escritura -
tantas veces, húmedo, el aprendizaje da esas palabras
que más tarde serán ceniza empañando el cristal.

Escucho los puntos cardinales fortuitos
intentando adoctrinar el plumaje del deseo
aun cuando los senderos, uno a uno,
sean legado del salobre barro.

Escucho como la traición de las horas
se licua sobre los cantos rodados
dejando ciego el pensamiento,
domesticada la lluvia,
emboscado el sexo,

codiciosa la mentira.

Escucho como tiembla tu silencio.
- oscurece mi tierra, la morada del niño-hombre –
pero callamos.

Y me aferro,
como un animal herido,
a esos silencios, que nunca,
hubiera deseado escuchar.

(fotografía y texto de Jaime V.)

lunes, 9 de junio de 2014

Siete cosas


- Me gusta escribir, siempre me gustó escribir, como juego al principio, más tarde para esconder los sentimientos que nunca fueron muy lejos del olor de la tinta y, desde hace tiempo, para escapar de una vida que me empeñe en no entender ni permitir que ella me entendiera.

- Me gusta la música que me presta palabras , sensaciones, sueños ; esa música que se deja silbar con las manos en los bolsillos y los pies amnésicos por cualquier calle, en cualquier sitio. Notas de barro y amaneceres.

- Me gusta el agua que intenta pasar casi desapercibida; el agua de los arroyos que apenas cubren los pies y te lavan las líneas de las manos, el agua de las fuentes olvidadas que a veces hasta se secan y cuyo nombre suena a leyenda de Bécquer , los charcos que intentan ser puerta o espejo sin conseguir nada de lo que se proponen y la lluvia. Me gusta la lluvia. Cuanto mis pantalones eran cortos y mis mocos largos intentaba , sin mucho éxito, contar las gotas que resbalaban sobre el cristal de la ventana. También eran notas de barro , de barro y agua.

- Me gusta coleccionar recuerdos que me hacen olvidar las prisas del calendario, recuerdos que atenúan el crujido de la silla o el enfado del despertador .Recuerdos de amaneceres que arremeten con lo que venga , recuerdos de momentos aciagos y de nuevo barro , y otra vez la lluvia.

- Me gusta estar solo hasta encontrarme más y más cerca de todo lo que me rodea, dentro de la maraña de sonidos, de emociones que se entrecruzan sin respetar preferencias de paso; sentir esa corriente de agua que fluye al lado de su sombra sin saber que existe otro color. Compartir la herida y la cicatriz , y otra vez su barro y otra vez su lluvia.

- Me gusta el otoño que se refugia en la arboleda y coser hojas sobre las horas sanguíneas, sobre las nieblas de las palabras que nada saben de tu barro , de mi lluvia.

- Me gusta perderme hasta encontrar esos sitios que siempre has creído que no existen y no aprender ni sus nombres ni su localización para intentar volver y descubrir de nuevo una razón para continuar soñando con que aún quedan rincones que huelen a leña de encina, a sopa de cocido en la mesa, a lluvia en Caná , a barro sobre las heridas de un otoño cualquiera.

Estas son siete cosas, sobre mi, que me ha gustado compartir con vosotros.

Este post está dedicado a Lunaroja , es mi manera de darte las gracias por tu regalo.

(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 22 de mayo de 2014

Al apagarse la luz


No tengo rostro que mostrar, ni nombre trazado tras un punto y seguido, no deseo poseer ninguna de estas dos aristas de cinco silabas.

Colecciono preguntas que dejo prendidas, como insectos, en la arena cansada de un reloj pero no deseo saber respuestas ni lo que ocultan las puertas cerradas ni si hay fatiga tras el viajero. No busco respuestas, no deseo encontrar palabras hacia mis palabras ni saborear un caramelo de menta para calmar el hambre de la edad.

No he tenido tiempo de encontrar embalajes para los recuerdos que no codicié, nunca creí que fueran necesarios para caminar sobre el pavimento que no acierta a disimular tus pasos.

Se que alguna vez intente besar - no se si besarte - no se si tan siquiera de mis labios salieron hacia ti algo mas que palabras o preguntas de esas que tapizan, los primeros días, las pausas que saben a pliegues, a monologo impreciso a álbum de fotos vacío.

- Recuerdo una madrugada al azar…otro otoño, tu seno febril, la propuesta de mis labios. La sombra sobre la voz. Nuestros sexos. Tú. –

No se si el tiempo es de ayer, si la luz de golpe atravesara el cristal, si en el hueco entre dos palabras hay calor o frío; será por que no tengo rostro ni nombre impuesto, será por que existir es solo esperar a que la rueca guarde silencio mientras respiramos sobre esas preguntas que tienen sabor a cicuta.

- La propuesta de tu seno. Mis labios febriles. El arcano letargo de estos días-

Cuidaré la posesión, sin ruido, de todas las sombras que tallan aristas en tu desnudez, que dejan un extraño gusto cuando nada queda al apagarse la luz.

Ambos sin rostro, ambos sin nombre, siendo parte de ese deseo indescifrable.

(Fotografía y texto de Jaime V.)

sábado, 10 de mayo de 2014

Errantes


La lejanía es un camino
que cortejan tus sombras.

Y después, salobre la arcilla, habré de volver.

Luego de llegar habré de volver
porque el camino nos encuentra,
porque el camino nos separa:

desde mi ayer,
desde tu mañana,

hasta ese después sin dueño
que nos hará, sobre el camino,

errantes.

(fotografía y texto de Jaime V.)

sábado, 3 de mayo de 2014

De tu sed


De antemano se:

podrías ser agua,
el rumor de los telares,
el contorno que fluye al trasluz;
podrías ser dios,
o su arcilla.

De antemano se.

Podrías ser la geografía de los ayeres
quien te otorgara el favor de la crisálida.
Podría acuñar tu desnudez a mi capricho,
donde las máculas de la memoria
no sean coartada para el encanecido olvido.

Pero huyes

y desearía narrarte a los demás
para ser, más tarde,
ese manantial
que aguarda el invierno de tu sed.

(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 24 de abril de 2014

De las espinas.


Se adormecen las sombras del miedo
pero, aun ahora, no soy ajeno
al peso de la arena que traba
el ímpetu de la esperanza aun por tejer.

Intento derrotar las fronteras de mi fe, varada.
En vano mi intento.

Porque he aprendido que en la indigencia del aroma
reside la carne viva de la flor.
Porque creo saber que vuestro dios
se esconde en la pujanza inagotable
de las espinas.

(fotografía y texto de Jaime V.)

viernes, 11 de abril de 2014

Ver


Ver, entender como la lluvia
me niega,
como la lluvia
te arrastra.

Ver
…entender
del tacto agraz de los sarmientos,
del silencio, cautivo, en palabras.
¿Y su tacto? – ciego tacto –
esconde su tacto miradas.

Ver
…entender,
las razones que nunca serán razones,
las caricias por donde la distancia, sangra.
¿Y mi tacto? – mudo tacto –
esconde , mi tacto, palabras.

Y, aun así, cerrar los ojos.
Y, aun así, negar el alma.

Ya no escuchare ,sus pasos,
que trae el huir del alba.

(fotografía y texto de Jaime V.)

lunes, 7 de abril de 2014

Aguardo


Aguardo hasta que surges,
hasta saber que turbia e insaciable
la memoria se tapiza
con la herrumbre de un lamento.

Aguardo hasta que surges,
hasta que las pupilas se hacen hogueras
y en el légamo de los recuerdos
aun persiste la vocación del orfebre.

Aguardo hasta que surges,
hasta que alimentar los espejos vacíos
es comprender que aun encuentro
luz tardía en nuestra noche.

Aguardo hasta que surges,
hasta que la tarde abandona
sobre la pared la mudanza de las hojas
y se recogen los manantiales en las trastiendas.

Aguardo hasta que surges,
hasta que la espera se convierte en razón
y el miedo a perderte
apenas es una cerilla que se apaga.

(fotografía y texto de Jaime V.)

lunes, 31 de marzo de 2014


Recuerdo que fui, una vez,
cazador de albatros

y tú:

el pudor incierto de una cita a ciegas,
el himen prestado. El sustento furtivo.

Recuerdo que devoramos nuestras heridas,
el sabor de tu cintura desbordada,
el genital destino de la tierra estéril.

Recuerdo el color de tu lengua, precisa,
el deseo despoblado de razones

y tú:

el nombre, fingido, desbordando mi sexo.

(fotografia y texto de Jaime V.)

lunes, 24 de marzo de 2014

Un día gris.


Soy un día gris que se niega a reconocer su color esperando que la lluvia me regale el deleite de un nuevo engaño.

Llueve y con las gotas se arrastran las verdades y las mentiras que oscurecen y agrietan los muros. Has olvidado el paraguas y correr no es una solución, no hay a donde huir, no hay donde refugiarse. Las marquesinas están destartaladas incluso podrías pensar que bajo su estructura corres más peligro que en medio de la calle.

Llueve y parece que la ciudad estuviera deshabitada.

La lluvia te empapa, mientras que se encienden fosforescentes los ojos en la cara de ese cabrón que se fija en tu camisa pegada al pecho. Sabes que su lengua te lame mientras que guarda la barra de pan en una bolsa de plástico. Cuando llegue a su casa desdeñara el plato de silenciada menestra y se acordara de tus pechos pero nunca de tu cara.

Llueve porque es un día gris que nació para creer en el milagro del agua esperando que las liquidas uñas arrancara las miserias de tanto alcahuete cobarde, de tanto aplauso de mutilado que espera entre las gotas una oportunidad para arrancarte la blusa o el alma.

Llueve en una ciudad que ni tan siquiera existe.

Pero el agua se empecina en dibujar muecas, en desfigurar mascaras, en arrancar al asfalto caminos que nadie volverá a recorrer. Así las emociones bastardas tendrán una oportunidad - una más - para danzar regalando tras falsas sonrisas la ponzoña que acarrean las palabras.

La prostituta acunara rugidos, el apetito del traficante de sueños le llevara a intentar despertarte, dentro de las casas el día será mas falso y mas gris, en cada uno de los desatinos que se agitan en las alcantarillas no habrá ni día ni color solo lluvia cansada de ser lluvia, solo lluvia hastiada y desesperada por dejar de ser lo que es.

Te estas mojando. La lluvia no hace nada por evitarte ¿adonde iras?

Todo es un minúsculo naufragio que se gesta entre los delirios del agua que no acepta su caída y el impertinente trasiego de las hormigas que se afanan por ignorar su destino.

No hay sito para el grano mojado, no hay sitio para el día gris en el calendario que juega a ser péndulo o improvisada memoria de octogenario.

¿Qué quien eres?

No lo se.

¿Qué quien soy?

Soy el día gris y la lluvia. Soy el cabrón que espera la transparencia de tu blusa. Soy la ponzoña que se acuesta feliz de robarle a tus noches un segundo de tu paz o un instante de deseo entre tus piernas. Soy la lluvia hastiada y expectante. Soy el lugar al que nadie acude porque incluso la intemperie es más verosímil que mis argumentos. Soy la huella que cercena el trasiego de los granos, que se ensaña sobre la disciplina del pastoreo.

Soy agua el que naufraga en el charco.

Soy el adiós que escucha la última gota de un día gris.

(fotografía y texto de Jaime V.)

martes, 18 de marzo de 2014

Escribiré cartas


Escribiré.
Escribiré sin argumentos, sin vetas;
con la certeza de que los silencios mienten.
Será, pues, la voluntad - ¿el azar? - del trazo
quien relate aquello a lo que, vencidas,
han renunciado mis palabras.

Escribiré cartas
donde la voluntad será mordaza de la huella fértil,
donde las heridas traerán la vejez prematura
de la mirada vencida.

Te escribiré.
Sin saberlo me entregaras, a tu antojo,
la geografía de las palabras que deseas escuchar
de mis manos.

Te escribiré cartas.

No encerraran, añoranza, por esas ciudades que no conocimos.
No hablaran de las caricias imprecisas
que no fueron madres después de aquella primera noche.
No esconderán el insomnio de las horas que se enfrentan
a la luz que atemoriza nuestras sombras.

-ni el hielo ni la piedra saben de añoranza-

Si…te escribiré cartas.

Dejaremos que sean otros, los nombres, que no encuentren descanso.
Dejaremos que los recuerdos sean la tinta que disculpe la distancia.
Dejaremos que las deudas hallen consuelo en los ayeres extraviados.

Y, sobre las hojas sin voz, acunare mi arrepentimiento
hasta entender como se desliza la soledad de tus ojos
sobre las verdades ciegas de mis mentiras cansadas.

(fotografía y texto de Jaime V.)

lunes, 10 de marzo de 2014

El huir de la tarde

“Todo regresa hasta su forma exacta.
La vida retoma su ambición pequeña
de ser, del todo, vegetal profundo,
recóndito edificio y luz abierta.”


(Marcel P.)


Si cierro los ojos todo lo que siento perfila el huir de la tarde:

el silencio de los humillados , el vuelo hasta la rama, la danza de la lumbre, la caricia de la voz que narra un cuento, el silencio de ahora.

Todo en la oscuridad de mis ojos, todo en la luz abierta. La luz robó la firmeza del horizonte porque cada minúsculo cuerpo cobija maravillas, y la luz , y mis ojos , y tus ojos, lo saben.

Mientras, tú, escuchas la edad en las miradas, acaricias la herida ajena y luego me recuerdas que eres la lluvia que habita en el silencio de la voz, que habita la luz abierta.

Y, cuando regreso,

eres la vida que marcha.

(fotografía y texto de Jaime V.)

miércoles, 26 de febrero de 2014

Atrás


Desconozco el umbral
desde donde el olvido

- siempre el hambriento olvido –

dibuja el perfil incauto
de los instantes que anhela.
No se redimir esa tierra
que negó su paz a Lázaro;
pero temo encontrar,
abandonados sobre el atril,
los acertijos que la edad
dejo sin resolver.

Será entonces; será quizá
el légamo de mi mano
quien pase pagina
dejando, atrás, la huella sumisa
de mi letra hastiada.

(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 20 de febrero de 2014

Donde nos buscamos.


Ya no llueve, pero toda la humedad está condensada en un viento sin aire. Es un cerco oscuro respirable.

Difícil tarea la de aprender a caminar contra la noche sobre la desventura, a la aventura de un insensato sendero -desaliento- donde nos encontramos los dos , donde nos buscamos.

No quedaban tonos sepias dispersos en el jardín del Príncipe de Anglona; varado, entre maullidos y promesas, un banco de piedra aguarda desterrado sobre la hojarasca; en él alguien olvidó una bufanda azul. Es posible que nunca vuelva a comprender ,ni sienta, lo que significa un abrazo de carne y hueso. Taciturno azul.

No quedaban risas de niños en el jardín del Príncipe de Anglona para decorar el escenario de un teatrillo de guiñol donde los cuentos, los sueños y las infantiles miradas penden de un hilo. Tal vez nunca durmió una marioneta acunada por la fuente, allí donde ciegos, incesantemente, nos buscamos.

No quedan colillas apagadas en el jardín del Príncipe de Anglona que como indiscretas migas de pan señalen la huida de las maltrechas certezas, el desasosiego de la espera, la promesa en vano de una verdad ciega. Nada queda ahí , donde nos buscamos.

- Sino encontrase cobijo, alguna vez, envuelto en una densa nube de nicotina, bajo una lluvia agridulce de sentimientos o esperanzas, tecleando, noche tras noche, tecleando, auscultando tras el fósforo el latir líquido de otro ser vivo, tecleando contra la soledad...para no encontrarnos -

Tantas cosas faltan en el jardín del Príncipe de Anglona…pero, que más da; los instantes que atrapan la mirada de los pocos visitantes se cobijan en el latente añil de una bufanda olvidada , en la plástica que hace de las sombras cobijo...ahí...donde nos buscamos.

-¡Eh¡...si, tú...¿Es tuya esa bufanda azul? -

(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 13 de febrero de 2014

Las manos de Leonard Cohen


Es la mujer de los ojos que no sonríen, que intrigan, que se encierran en la partitura de una canción que bien podría dibujar un suave temblor en las manos de Leonard Cohen.

Es la mujer que transita en ese día que se alimenta de las noches ajenas.

Es la mujer que oculta el germen de una constelación bajo el albornoz y sin dudar ante el asombrado espejo – o el repartidor de mariposas - bajará en zapatillas a comprar el pan con una lista de promesas escritas sobre el último libro de Coetzee.

Sus pasos rompen el silencio del parque mientras los prejuicios arañan el musgo que se sabe recluso en el hierro perverso de las farolas.

Su respuesta es siempre un silencio cuando alguien pregunta:

-“¿Este reflejo debe ser tuyo?”-

Ella se esconde tras sus silencios. Entonces simulará huir…despacio. Atrás, desnudo de cristal y sombra un acertijo tardío no logra que los sueños descarrilen. Mientras el viento arrastraba sobre su cara el pelo como si fuera un velo que ocultara la tristeza.

Camina despacio. Atrás queda, dócil, la hojarasca. Su mirada habla, solo, para preguntarme sin desear saber respuestas. Cae la tarde sobre nuestros pasos y no se que puede ocultar:

a mí o a ella.

Yo hablo de los puntos cardinales, de las dársenas donde se restañan cometas y, mientras, envejezco tras cada palabra sin saber porque aguardo sus respuestas.

¿Cuando el tiempo se olvidara de caminar? ¿Cuándo, el tiempo, se olvidara de escuchar mis pasos y sus silencios?

Somos un lento atardecer en las manos de Leonard Cohen.

(fotografía y texto de Jaime V.)

jueves, 6 de febrero de 2014

La traición de Wendy

“Si Peter Pan viniera a buscarme una noche azul,
que me sorprenda a oscuras. Por favor, que no dé la luz,
no vaya a descubrir que suelo mentir
cuando juro ser aún ese niño.
Quién le va a contar que la gran ciudad
no dejó ninguno ninguno, ni uno vivo.”

(Ismael Serrano)


Aún hoy envidio a esa agua que corre sabiendo de antemano cual es su cauce, cual es su camino hasta encontrar su descanso tras la celosía de su delta.

Nunca supe entender lo que me susurraban los labios callados ni atender a más razones que aquellas que improvisaban las excusas que dejaban, para otro día, la tarea de un hoy pálido y resentido.

Ver correr el agua era ver correr el tiempo pero sin darme cuenta que en el fluir de las horas mis pies se movían aunque no dejaran huellas.

Yo, cretino, pensaba que nada de lo que acontecía sabia de mi o de mi domicilio o de mi intento de amnesia…siempre cretino, siempre en otro sitio.

Caminar sobre los pasos de otros era encontrar mis errores, mis horrores como algo ajeno y así resultaba sencillo agavillar los sentimientos como si fueran un libro prestado que nunca se termina de leer.

Nunca pretendí entender porque el calendario me regalaba, cada día treinta, la benevolencia de la sal y lo imperfecto de la lucidez; nunca pretendí entender aquello que se ocultaba entre las líneas de unas manos que recibían del abismo más de lo que daban con minúsculas; nunca pretendí entender que se desdibujaba o tomaba forma entre los posos del café…me bastaba con presentir que en la punta de mi lengua estaban escritas las respuestas y solo con hacer burla frente al espejo los “por que” encontraban una húmeda solución cómodamente sentada entre las papilas gustativas.

Yo, cretino, continué caminando sin respuestas… sin sabores.

No siempre ha de ser un café la respuesta incomoda a un intento de refugiarse en la promesa de un regreso.

Se derramó la leche y puede que ni Pandora comprenda mis reproches…pero da igual…es una incauta que no acierta a medir la fuerza del alambre de espino y piensa que la caligrafía – temida - de una verdad no puede esconder una Salome que, entre las volutas de un jazz, desnude el crisol de los sueños solo para así ocultar…una vez más…la traición de Wendy en nuestras miradas.


(fotografía y texto de Jaime V.)

lunes, 27 de enero de 2014

Irreal


Gota a gota.

Seducida la pendiente.
Devorado el ímpetu.
Ya, irreal tu lluvia.

Así,
libre de agriar mi sed,
elijo libre.

Elijo esa gota que resbala
de cada flor,
de cada mañana,
entre cada almena.

(fotografía y poema de Jaime V.)

domingo, 19 de enero de 2014

Sin nosotros


Cuando, el regreso,
solo sea encontrar
…sin prisas,
la serenidad del tiempo, de esa certidumbre
que no teme ser voz en el desierto;
quizás…entonces,
caminar juntos o separados,
sea intentar convencer
al destino de que continúe

…sin nosotros.

(fotografía y poema de Jaime V.)