jueves, 24 de diciembre de 2015

El aviso


-“No, no puede ser, no puede estar ahí”-

Mis ojos no dan crédito a lo que ven pero lo cierto es que está ahí, ahí, en mi mejilla derecha; esta ahí desafiando toda lógica, esa lógica que en estas fechas bien pudiera estar fuera de lo creemos lógico.

-“No, es que no puede ser”- insisto levantando mi voz -“Pero si todo fue un sueño… un sueño, seguro que fue eso, un sueño”-

Arrastro mi gesto de sorpresa hasta la cocina.

-“Una taza de café, una humeante taza de café seguro que me espabila del todo”-

Abro el destartalado armario donde Julia guardó el bote de Nescafé Classic y me preparo una taza bien cargada. Miro el reloj.

-“Las ocho de la mañana”-

Un par de sorbos y al menos mis manos y el paladar entran en calor, los pies tardaran, el suelo de esta cocina está frío.

Me toco despacio la mejilla derecha.

-“Es que no, que no puede ser; ni siquiera Julia se lo creerá cuando le cuente… a pesar de que ella, ella también, también estaba allí”- una sonrisa se dibuja entre mi baldío proyecto de barba -“Aunque...en estas fechas todo es posible, hasta…el aviso de anoche, ese aviso que bien puede haber sido un sueño”-

Los pausados giros de la cucharilla atrapan mi atención mientras intento recordar, revivir, ¿soñar de nuevo? el aviso de esta noche.
...
¡¡ PAM ¡¡ ¡¡ PAM ¡¡ ¡¡ PAM ¡¡

El impaciente sonido de la aldaba rompe sin piedad mi sueño. A tientas enciendo la luz de la mesilla y como siempre tiro el reloj. Mi mano tan dormida como el resto del cuerpo tantea el suelo hasta encontrar el maltrecho despertador, luego con un ademán mecánico pongo el contusionado regalo de mi esposa en la mesilla.

-“La una y media de la mañana”-
mascullo restregándome los ojos -“¿Quién será a esta hora?”-

¡¡ PAM ¡¡ ¡¡ PAM¡¡ ¡¡PAM¡¡

El sonido de la aldaba retumba de nuevo en el recibidor, extendiéndose por toda la casa. Una algarabía de ladridos llega desde el corral que linda con el jardín.

-”Malditos perros, Julia recuérdame que solicite en el ayuntamiento las ordenanzas municipales que rigen este pueblucho para ver que dicen referente a la presencia de perros dentro del casco urbano y también las normativas vigentes de ámbito autonómico en lo referente a la presencia de animales en ...”-


Pero Julia duerme plácidamente , ni tan siquiera la segunda andanada de aldabonazos ha inquietado “de pasada” su sueño.

Me visto lo más rápido que puedo y a trompicones bajo la escalera. Al abrir la puerta me encuentro con un variopinto grupo de vecinos encabezado por Mariano el alguacil; tras él, envuelto en una recia zamarra y aún así tiritando de frío, esta Fabián y arropada con una gruesa toca de lana negra con olor a humo de estufa, una corpulenta mujer enlutada. Su pelo recogido en un moño hace juego con el color de la toca.

-”Vaya relente que hay Don Enrique, perdone que le molestemos a estas horas, pero ha surgió un problema en la finca del Robledal , la finca que esta al norte del pueblo yendo por el camino del valle, ese camino que se cubre siempre que nieva. Allí hay una comuna de esas, de “jipis” viviendo en el viejo molino de las Grajas, ese questa junto al arroyo, na uste lleva aquí tres días y to eso le sueña a chino. Pues vera una de las “jipis”sa puesto de parto y no pue venir ni parece ser que la puen traer y…”-
-”¿Unas qué?”- pregunto sin entender -”¿Mariano que me está contando a estas horas ?”-
-”Pues eso, Don Enrique...lo que le decía y…que ma llamao el Benito, el guarda de la finca, pa ver que se podía hacer y...y...me acordao de uste y...y...me dicho pues...igual nos ayuda que para eso estamos en las fechas que estamos y me dicho pues le aviso y le pongo al corriente del caso que de seguro este hombre nos ayuda en la faena que nos traemos entre manos y...”-

La noche resultaba tan fría que las palabras del alguacil castañetean al mismo ritmo que sus dientes. En el cielo no hay estrellas ni luna que iluminen la extraña reunión de pueblerinos que tengo frente a mi, solo la farola con su luz mortecina parece prestarnos un poco de atención.

-“Mire Don Enrique, me llamo Modesta, soy la hermana de Don Cayetano, el párroco del pueblo”-

Da un paso hacia mí, sus manos aprietan la toca sobre el pecho y , al hablar, levanta la barbilla como si intentara dejar claro que “aquí estoy yo, mando yo y los demás obedecen”.

-”Mi hermano, que está en todo y no se le escapa una, ante el avanzado estado de gestación de una de esas…de esas infelices que viven en el viejo molino, había dejado el número de su móvil a …como dicen ellos...el ”compañero” de la embarazada, porque no están casados por la Iglesia ni por ningún otro rito pagano y dudo mucho que lo hagan, pero gracias a la previsora acción de mi hermano que está en todo han podido llamarnos para pedir ayuda porque el parto se acerca, aunque seguro que luego tampoco bautizaran al recién nacido, porque seguro que no serán creyentes pero para que mi hermano y yo resolvamos su problema...para eso si nos han llamado. Mi hermano, que está en todo, tras recibir la llamada del ”compañero” de la futura madre, se ha puesto en contacto con el puesto de la Guardia Civil más cercano y, en breve, acudirán los efectivos que estén de guardia para hacerse cargo de la situación y llevarnos al molino para que usted pueda atender el parto. Mi hermano ha dicho a la Guardia Civil que son necesarios tres vehículos para poder llevarnos a todos y por si fuera preciso evacuar a la parturienta o al recién nacido y es que a mi hermano no se le escapa ni una porque está en todo; y mientras que los efectivos de la Guardia Civil movilizados por mi hermano llegan al pueblo he despertado a Mariano y a Fabián para que me acompañaran hasta su casa y así agilizar los preparativos necesarios para solventar esta situación que no se nos ha escapado de las manos gracias a mi hermano ”-
-”Que esta en todo”- apuntilla Fabián por si yo no caigo en ese detalle.

Ninguno de los presentes interrumpimos el discurso que parece manar de los labios de Modesta, ni yo ni sus acompañantes ni los perros del vecino. Intento cortar la perorata con la que la hermana del párroco esta saturando esta pesadilla pero resulta imposible. La entrada de mi casa se llena , una vez más, con la oratoria incontenible de Modesta.

-”Desde hacia unos meses el viejo molino ha sido cedido por los dueños de la finca del Robledal a un grupo de “jipis”, como dicen aquí en el pueblo, que en realidad son jóvenes caídos en la desgracia de la droga y que pertenecen a un programa de rehabilitación y reinserción social para consumidores de ese veneno del demonio. Una de las jóvenes que vive en el molino es nieta de los dueños de la finca, una familia recta, honrada a la que dios le ha puesto a prueba con esta pobre desgraciada pero eso es algo que la familia no desea que se sepa y que mi hermano y yo mantenemos en secreto. Pues como les decía en un acto humanitario y por ser vos quien sois, los abuelos le han cedido el molino a esa organización o asociación o lo que sea aunque como dice mi hermano que está en todo, sin una mano que temple y haga de la rectitud un ejemplo, mal terminará el experimento”-

Modesta levanta de nuevo la barbilla y parece tomar aire en señal de una nueva parrafada pero logro adelantarme.

-“Vera Modesta, creo que deberían ponerse en contacto, como mínimo, con el Centro de Salud de la zona sanitaria para que desde allí manden una ambulancia con el personal y equipo adecuado para evacuar a la parturienta al hospital provincial o…”-
-“Mire Don Enrique, vive usted en la casa de un ilustre médico que dedico su vida a las gentes de este pueblo y que nunca, nunca, dejó un aviso sin atender fuera la hora que fuera o fuera el día que fuese así que coja el material que precise y nos vamos al
molino, la guardia civil nos llevara en su Land Rover. Lleva poco tiempo aquí, nada diría yo, y en este pueblo las cosas se han hecho siempre del modo y manera más sensato y siempre buscando el bien del prójimo; grande y encomiable ha sido y es la labor de mi hermano en ese sentido. Le aconsejo Don Enrique, como buena cristiana, que donde fuera haga lo que viera, que sirva a este pueblo tomando como modelo a Don Servanto y su... ”-


La noche estaba ganando “temperatura” en las caras de mis interlocutores, en las palabras de Modesta y en el tono de mi voz al replicar a la presuntuosa e irritante dama.

-”Mire Modesta, como médico de este pueblo y como católico practicante no creo que usted sea la persona que deba regular el funcionamiento de un equipo de atención primaria ni creo que su labor sea gestionar los avisos sanitarios, sean del índole que sean, ni determinar que o quien debe acudir al centro de salud ni...”-

La voz de un tembloroso Mariano interrumpe mis palabras mientras la boca de la hermana del señor cura se contrae en un rictus poco amigable.

-“Por allí viene un... no, por la calle suben tres Land Rover de la Guardia Civil”-

Así era, girando en la esquina de la plaza las luces de varios vehículos iniciaban una lenta y ruidosa ascensión hacia la puerta de la casa de don Ser...de mi casa. En fila de a uno tres Land Rover de la Guardia Civil se dirigian hacía nosotros.

Trato de encender un cigarro pero el frío me ha dejado las manos entumecidas. La oscura noche no da tregua a nuestra “piel de gallina”.

No ha pasado un minuto cuando la cabalgata de vehículos se detiene junto a Modesta. Del Land Rover que encabeza la cabalgata desciende, arropado con un grueso capote verde, un miembro de la Benemérita que nos saluda afablemente.

-“Buenas noches nos de dios, aunque lo de buenas noches es un decir; me llamo Mateo y soy uno de los cabos del cuartel del pueblo vecino”-
-”Buenas noches”-
contestamos al unísono como si fuéramos un coro escolar cantando un villancico.
-“Vaya noche más fría y cerrada. Venimos a petición de Don Cayetano para recoger a Don Enrique, el nuevo médico de Fuentesviejas que será usted pues es al único de la compañía que no tengo el placer de conocer”-

Nos damos la mano. Reparo en su aspecto rechoncho y en la barba cuidada que da a su cara un aspecto majestuoso. Sus ojos tienen una mirada tranquilizadora.

-”Bienaventurado sea dios que les ha traído hasta aquí con celeridad, bienaventurado dios y mi hermano que no ha dejado un cabo suelto aunque parece ser que Don Enrique esta remiso en lo concerniente a sus obligaciones como médico del pueblo y...”-
-”Modesta, haga el favor de medir sus palabras y no añadir más leña al fuego, solo digo que un aviso de parto no es algo baladí y debe gestionarse como mínimo desde el centro de salud o desde un hospital donde...”-
-”No han tardao mucho en llegar...”-
-”...y su deber como medico de este pueblo es...”-
-”...recibirá los cuidados pertinente...”-
-”¿Si quieren nos bajamos a mi bar y hago una perola de chocolate caliente con unos picatostes que...”-


La noche se llena con un babel de conversaciones que se entrecruzan y nada resuelven.

-”Estamos perdiendo un tiempo precioso y a nada conduce este laberinto de voces por lo que les ruego tengan a bien guardar silencio y escucharme.”

Nuestras miradas se dirigen a quien así nos habla. Con el embrollo de la conversación no hemos reparado en un guardia civil que ha descendido del segundo Land Rover. Al igual que el cabo Mateo su aspecto es robusto y su poblaba barba pelirroja destaca sobre el color verde de la capa que cubre su cuerpo.

-”Perdonen que alce el tono de mi voz pero creo que esta situación a nada conduce. Me llamo Gerardo, creo que apremia el tomar una decisión pues hay una mujer que, en esta noche, esta a punto de traer a este mundo un niño y ambos nos necesitan”-

Tanto Modesta como yo pretendemos contestar cuando una nueva voz se suma al belén que tenemos montado en la puerta de...de mi casa. Es Julia, mi mujer, debe ser que el coro de voces ha logrado despertarla.

-” Enrique, cientos de veces me has repetido que tu profesión es la mejor del mundo, que por encima de todo eres médico y te debes a los demás ; cientos de veces me has repetido que por nada en el mundo hubieras sido otra cosas; cientos de veces has puesto tu profesión , tu vocación por delante de mi, de nosotros y no me ha importado y...hoy, esta noche, te escudas en una absurda excusa que hace que la imagen que de ti tengo como médico se resquebraje. Esa mujer y su hijo te necesitan , nos necesitan a todos y debes, debemos, acudir a ese molino sin perder más tiempo”-


Las palabras serenas de Julia nos hacen guardar silencio. Su extraña tranquilidad me sorprende. Ella habitualmente no es así.

-”A ti, Enrique, a ti que te encantan los niños; a nosotros , Enrique, el hecho de no tener hijos nos ha distanciado...¿como puedes decir no a lo que estos vecinos te piden?”-

Reconozco que en estos momentos no me hubiera importado que la tierra me tragara.

-”Mi mujer lleva razón; todos , esta noche, llevan razón , todos menos yo. Mateo , si es tan amable , lléveme a la consulta para coger cobertores, sueros, gasas, pinzas, tijeras, hilo de sutura y todo aquello que pueda ser necesario”-

-”Suba en el Land Rover que conduce Barek, él le acercará a la consulta; mientras que yo recojo a Don Cayetano y el resto de los vecinos se va con Gerardo”-

Y en un momento todo lo que eran discusiones y tiriteras se convierte en prisas y amabilidad. El cabo Mateo al volante del primer Land Rover marcha, acompañado de una victoriosa Modesta, en busca de Don Cayetano mientras que Fabián y mi mujer se montan en el Land Rover que conduce el cabo Gerardo para seguirnos hasta la consulta.

-“Un parto en un molino que hay junto a un arroyo, vaya aviso... pero si yo no he atendido nunca un parto; un parto a las dos de la madrugada de un veinticuatro de diciembre, solo falta Luis García Berlanga vestido de paje a la entrada del dichoso molino”- pienso mientras acompañado del guardia civil paso a la consulta para recoger…¿para recoger?...con lo sencillo que resultan estas situaciones en las películas del oeste... basta con agua caliente, sabanas limpias y poco más.

Barek resulta ser un espigado y servicial joven de color.

-”Vaya noche que tenemos doctor, menos mal que se esta abriendo y hay más luz”-

Es cierto, las nubes que cerraban el cielo estaban desapareciendo , era como si la luna y las estrellas desearan hacer más sencillo nuestro viaje.

El camino hasta la finca del Robledal resulta ser un sinuoso y huidizo trazo de tierra que se adivina entre lindes , campos de cultivo, barbechos, mojones y umbrías; los baches y desniveles hacen que codazos y cabezazos se repartan sin miramiento entre los ocupantes de los vehículos.

-”Este camino es un calvario”- las manos de Barek se aferran al volante- “ Estoy cubriendo la baja por enfermedad de un compañero pero me merece la pena solo por hacer este servicio. En estas fechas las situaciones de este tipo son muy frecuentes desde hace años”-
- “...si él lo dice”- pienso mientras intento no golpearme otra vez con el alguacil.
-”Esta camino baja hasta el valle que la nieve siempre cubre cuando nieva por esta comarca”-

Mariano , en ausencia de Modesta, decide “amenizar” el viaje contándonos todos los datos que “maneja” sobre los habitantes del molino. Nada como una voz versada para hacer el trayecto más “agradable” .

-”Los “jipis” han reparao el molino y los dos establos que están al lao, se ganan la vida haciendo baratijas de cuero y madera y jabones de olores que luego venden en los mercadillos de los pueblos cercanos; también hacen teatrillos de guiñol, títeres y enseñan a los críos del colegio acer cacharros de barro; así de esta y aquella manera se sacan unos euros pa ir tirando. Los miércoles acuden al mercao de Fuentesviejas. Los “jipis” no son muchos, esta la mujer embaraza que ahora recuerdo que se llama María y siempre lleva los labios pintaos de azul; está su... lo que sea, su compañero , su marido, lo que sea, hay un gallego que dice ques poeta , una argentina que siempre lleva unos escotes que...uff, una pintora que recoge hojas secas para hacer cuadros, y unos cuantos más...ah y un manchego que hace chapuzas de albañilería y una francesa que dice que poniendo las manos cura”-
-”¿Reiki?”-
pregunto.
-”No, no se llama así, creo que se llama Camila o algo perecio”-

Después de unos kilómetros que se me hacen eternos entre codazos, cabezazos y saltos del vehículo y la instructiva charla del alguacil, aparece ante nosotros el viejo molino. De sus orgullosos días de faena aún conserva toda la robustez de sus paredes, la techumbre, el saetino y la antigua balsa; a la luz de la luna la rueda de paletas parece muy deteriorada. Junto a la entrada del molino, apoyadas sobre la pared, las piedras durmiente y volandera tienen un merecido descanso tras años de intenso trabajo.


Uno tras otro los vehículos detienen su marcha frente al viejo molino, en cuya puerta nos aguardan algunos de sus “inquilinos”.

-“Que bueno que llegaron; rápido, rápido, María les aguarda”- nos apremia una joven rubia que , por el escote que lleva supongo será la chica argentina.

Sobre un camastro, en la habitación que hace las veces de...de todo esta María; su rostro no expresa dolor alguno, todo lo contrario, fue mirar a sus ojos y supe, supimos de repente, todo lo que debíamos hacer... fue como si por un tranquilizador milagro todo los protocolos médicos que atañen a un parto manaran desde mi cabeza a mis manos.

-“Buenas noches, doctor, me llamo JJ y soy el compañero de María; ya viene mi hijo, él aguardaba vuestra llegada”-

Y así fue; entre el sudor, bajo la luz de las estrellas y rodeado de gente humilde y bondadosa una nueva vida llegaba a este mundo entre las paredes maltrechas de un viejo molino. Todo fue sencillo, mágicamente sencillo, un par de empujones y..

-”María, es un niño, un niño precioso”-

Julia me abraza mientras el resto de la comuna rodea a María que sonríe mientras envuelve al recién nacido en una manta roja. No hace nada de frío, la noche nos regala un remanso de paz.

JJ, cuyo nombre real resulta ser José Jumilla, permanece de pie al lado de María mientras Don Cayetano habla con los guardias civiles explicándoles “brevemente” que gracias a que él está en todo y no se le pasa una el parto había terminado como dios manda.

- “El Fabián y la Modesta están llorando”- espeta el alguacil.
- “Es que a mí estas cosas me impresionan“- balbucea Fabián secándose las lágrimas.
-”Todo ha salido bien, mañana volveré para ver a la madre y al niño. Quiero que os paseáis por el hospital provincial lo antes posible para realizar las pruebas sanitarias pertinentes... ¿entendido?”-
-“Si, Enrique, así sea”-
-“¡Jesús, que noche más completa hemos vivido¡”-
rubrica Modesta.
-“Jesús..es un nombre bonito, para el niño”- la voz de María es dulce-“¿Qué te parece JJ?”-
- “Si, es un nombre muy apropiado para estas fechas”-
-“En mi nombre, en el nombre de mi hijo deseo, deseamos daros a todos las gracias y tú, Enrique, recibe una muestra de mi gratitud”-


Y María , incorporándose, deja un suave beso en mi mejilla derecha.

La noche acaricia la puerta del viejo molino, esa puerta custodiada por dos viejas ruedas de moler tan voluminosas …casi tanto como... ¿una mula y un buey?.


En un rincón olvidado del mundo ha nacido un niño que, gracias a Modesta, se llamará Jesús.

¡¡ RINGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGGG ¡¡

La alarma del despertador resulta impertinente a estas horas. Abro los ojos , a mi lado Julia duerme plácidamente. Sonrío recordando.

-“Vaya sueño que he tenido. Tres guardias civiles, uno de ellos negro, una tal Modesta , Fabián, Mariano, un parto en un viejo molino , María , JJ, las “jipis”... este pueblucho te esta afectando Enrique y eso que llevas aquí pocos días”-

Una buena ducha me espabilará del todo. Hace frío en el cuarto de baño de hoy no pasa que busque un fontanero, si en este pueblucho hay uno seguro que el alguacil me...

-“No, no puede ser, no puede estar ahí”-

Mis ojos no dan crédito a lo que ven pero lo cierto es que está ahí, ahí, en mi mejilla derecha; esta ahí desafiando toda lógica, esa lógica que en estas fechas bien pudiera estar fuera de lo creemos lógico.

-“No, es que no puede ser”- insisto levantando mi voz -“Pero si todo fue un sueño… un sueño, seguro que fue eso, un sueño”-

Arrastro mi gesto de sorpresa hasta la cocina.

-“Una taza de café, una humeante taza de café seguro que me espabila del todo”-

Abro el destartalado armario donde Julia guardó el bote de Nescafé Classic y me preparo una taza bien cargada. Miro el reloj.

-“Las ocho de la mañana”-

Un par de sorbos y al menos mis manos y el paladar entran en calor, los pies tardaran, el suelo de esta cocina está frío.

Me toco despacio la mejilla derecha.

-“Es que no, que no puede ser; ni siquiera Julia se lo creerá cuando le cuente… a pesar de que ella, ella también, también estaba allí”- una sonrisa se dibuja entre mi baldío proyecto de barba -“Aunque...en estas fechas todo es posible, hasta…el aviso de anoche, ese aviso que bien puede haber sido un sueño”-

Pero ahí, ahí, sobre mi mejilla derecha desafiando toda lógica, esta la huella azul de unos labios, de los labios de una “jipi” llamada María que fue madre de un niño en el viejo molino de las Grajas, ese que esta junto al arroyo.


(Fotografías y texto de Jaime V.)

Los vecinos de Fuentesviejas de Almenara os deseamos unas Felices Fiestas y un año nuevo donde los problemas y las diferencias sean olvido, donde la paz nos permita borrar las fronteras, donde los más desfavorecidos encuentren al menos un lugar como el molino de las Grajas, sin Modestas, pero con una perola del chocolate de Fabián.