sábado, 10 de diciembre de 2016

Desde Fuentes viejas de Almenara: Felices Fiestas.


Confieso :

pierdo las ganas de soñar con la misma intensidad con la que me aferro a esos sueños de greda que me conducen charco si , charco no, hasta la casa de Don Servando.

Confieso:

continuo encontrando en la amistad una de esas las razones que me impulsan a levantarme cada mañana y saborear una caza de café tenga o no, a mano, mis galletas preferidas.

Confieso:

cada día encuentro más vacíos mis renglones pero más llenas las ganas de vivir en cualquier Fuentes viejas de Almenara o cerca de quien, con sosiego, intente no perderse un minuto de felicidad por muy cara que esta sea. Con la intención me vale.

Confieso:

me cansan los gurús con soluciones compradas en el bazar de Ali Baba; me quedo con la sabiduría quijotesca del Tío Besanas , con la inocencia a prueba de carajillos del “canillas” o con la silueta desnuda de Julia perfilándose en la ventana de su estudio (Enrique no sabe lo que tiene en casa).

Confieso:

que, sin vosotros, estos mundos que cada uno creamos, para los demás, serian botellas de cristal flotando sin tapón y el arroyo más cercano a mis manos discurre por la finca del Robledal.

Porque si olvidamos como se conjuga un sueño, si olvidamos como se jugaba a la peonza en la calle del Pósito, si olvidamos el sabor de una conversación junto a un amigo en el bar de Cosme o en el de Fabián, si olvidamos que mañana el prójimo podríamos ser nosotros...entonces es fácil perder la fe en las cosas sencillas que nos hacen sonreír cuando contestamos “de nada” a alguien que nos dijo:

gracias.

Desde Fuentes viejas de Almenara, desde sus calles, desde sus rincones, desde sus dimes y diretes, sus gentes os desean:

Felices Fiestas.


(¿Texto?...mío y de todos los habitantes de Fuentes viejas de Almenara)